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Muchas veces se oye a las madres decir que tienen un instinto o una capacidad especial para saber cómo se sienten sus hijos, incluso después de la primera infancia. Aparte de este sexto sentido maternal, algunas parejas aseguran contar con una conexión especial que les permite saber qué piensa el otro. Y hay terceros que garantizan poder leer la mente de cualquiera; estos son o bien esquizofrénicos o bien clarividentes.

No debe confundirse con la premonición. La telepatía es fácil de explicar y no tanto de demostrar empíricamente. Uno siente lo que está sintiendo el otro; mira al otro y sabe lo que piensa… Incluso se puede enviar una imagen al que está durmiendo para que la incorpore en su sueño (es frecuente en narraciones y películas, pero en los experimentos reales parece tener resultados menos satisfactorios a la ficción).

La telepatía es un tipo de percepción en el que no median los cinco sentidos y en la que se produce una transferencia de información. Forma parte del tipo de fenómenos conocidos como Psi-Gamma.

Para gran parte de la comunidad científica es improbable que tengamos telepatía. La inexactitud de resultados en las demostraciones sustenta su incredulidad. Es más, defienden que nuestro cerebro no tiene la suficiente energía como para poder transmitir información. Los únicos indicios de la existencia de la telepatía son, por tanto, testimoniales.

Una vez explicado qué es la soledad, y al ver que en la actualidad, es un sentimiento muy común, ¿Será que el ser humano nace para estar solo? o  ¿Por qué vivimos en sociedad?

El ser humano es por naturaleza un ser social, el medio le permite crecer y desarrollarse, su inicio se manifiesta en el seno familiar (sociedad primaria) y en la medida que se suceden los distintos ciclos de vida, según Erikson, el grado de socialización aumenta.

La escuela, las actividades extraprogramáticas van desarrollando socialmente al sujeto, determinando distintos roles en los ámbitos en que se mueve , más tarde el trabajo amplían sus niveles o grados de socialización, como así también la constitución de una familia. Desde esta perspectiva el ser humano crece y se desarrolla en sociedad.

Vivimos en sociedad, porque el ser humano nace dotado de rasgos heredados de sus padres que definen sus características físicas y biológicas, además de una capacidad para reflexionar sobre sus actos, particularidad que lo hace diferente de los demás seres vivos. Sin embargo, esta condición no lo hace autosuficiente, pues no puede vivir aislado de los demás.

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