Una ruta por La Rioja debería incluir el paso por Logroño, Haro, Santo Domingo de la Calzada, San Millán de Cogolla, Arnedillo, Arnedo o Calahorra.

Así, su inmenso patrimonio natural y cultural nos mantendrá en los caminos bien atentos. Y como recompensa, una de las cocinas más sabrosas de España.

Si vas a alojarte en un hotel en Logroño, recorrerás sin dudas la calle Portales, su principal arteria que fuera escenario de la película “Calle Mayor”. El Palacio de los Chapiteles (Ayuntamiento Viejo), la Plaza del Mercado, la concatedral de Santa María de La Redonda están aquí. Merece la pena llegarse también hasta el Ayuntamiento Nuevo, una obra maestra de arquitectura moderna que lleva la firma del arquitecto Rafael Moneo.

El Ebro es protagonista de la tierra riojana, y en Logroño lo vemos desde el legendario puente de piedra, o desde las murallas de Revellín. Si buscamos el contacto con la vida cotidiana, nada como pasearse por el Mercado de San Blas, dentro de un edificio modernista.

Y cuando llegue la hora, la calle Laurel, incluyendo esta calle, y las de San Agustín y Albornoz, tendremos más de 60 tascas para elegir donde disfrutar de la buena mesa en Logroño: tostas de boletus y jamón, champiñones de Soriano, bocatinas de anchoas y boquerones con pimiento verde, carne asada con salsa de vino, etc.

Y si te queda tiempo, antes de salir de la ciudad para recorrer la comarca del vino, no dejes de visitar el Museo Würth, dentro de un hermoso edificio industrial en el polígono El Sequero de Agoncillo.

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