Hoy se habla mucho sobre el futuro de las economías mundiales. Desde la crisis que empezó en octubre de 2008 con el Banco Lehman Brothers, (www.lehman.com)  y que fue clasificada como la peor de los últimos años, desde la bolsa de 29, lo que se más sorprende es que justo los países menos ricos y desarrollado, como Brasil, son de hecho los que menos fueron interferidos por la crisis. Es decir, fueron prácticamente los últimos a entrar y los primeros a salir. En cuanto España sigue en la búsqueda de la recuperación de su economía nacional, el presidente Lula fortalece acuerdos bilaterales con potencias económicas, el ejemplo de Irán, y se aproxima cada vez más del soñado desarrollo. Él, gracias a su carisma y habilidad de comunicación, sigue intentando la candidatura a consejero de las Naciones Unidas (www.un.org)  en 2012 y recientemente fue homenajeado con una película brasileña sobre su história de vida. 

El texto cuenta con detalles, pero de manera objetiva, cuales son los principales factores que contribuyen para el desarrollo económico de Brasil como potencia emergente y apunta también las principales fallas y desafíos que el país encuentra, como por ejemplo la desigualdad social, para que, de acuerdo con las previsiones más optimistas, hasta 2025 sea una de las principales potencial del mundo

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