Tantas neuronas que hay en el cerebro y las que usamos para las actividades habituales son tan poquitas… Tan solo un 10% de nuestra capacidad, dicen los expertos. Pero con el poder de la mente es posible desarrollar algo como esto: la capacidad para mover objetos.

Hace un tiempo, una amiga me comentaba que había visto (en vivo y en directo) practicar la telequinesia. ¡Y en su propia mano! Igual que tantas veces hemos sido testigos a través de la televisión de cómo doblaban una cuchara o hacían moverse a un objeto de pequeñas proporciones.

El vídeo sobre las capacidades de Nina Kulagina es de finales de los años 60. Y el lugar, la extinta Unión Soviética, donde nació esta mujer común y corriente que, contraviniendo lo que dicen algunos, no era miembro del KGB. A finales de la década siguiente Nina Kulagina sufrió un ataque cardíaco que le obligó a disminuir esta práctica de la telequinesis. Al parecer, su latido cardíaco era irregular, tenía una alta presión sanguínea y un sistema endocrino “alterado”. Todo esto se traducía en constantes dolores en sus brazos y piernas, falta de coordinación y vértigos. Los síntomas fueron el resultado del uso constante de sus actividades paranormales, supuestamente. Así que, por si acaso, yo no osaría poner en práctica uno de esos manuales donde te indican paso a paso cómo interactuar con la energía de los objetos.

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