En España muere más gente por suicidio que en accidentes de tráfico.

Uno de los síntomas de la soledad, es la depresión, y se estima que por ella, un millón de personas se quita la vida, lo que representa un suicidio cada 40 segundos,en todo el mundo. Una cifra que supera las defunciones registradas en algunos conflictos bélicos.

En la actualidad la distimia o humor perturbado, es uno de los trastornos más frecuentes entre la población y se caracteriza principalmente por la dificultad de la persona para disfrutar de las cosas positivas de la vida o para considerarse plenamente feliz.

El suicidio es un fenómeno complejo que atrae la atención de muchos pensadores. Platón (Fedón), Aristóteles (Ética a Nicómaco), Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica), Hume (Sobre el suicidio), Schopenhauer (Sobre la felicidad), que dijo que nuestras habilidades sociales son tales para no sentirnos solos, tenemos miedo, y éste a la indiferencia, al abandono, a la soledad y a la marginación es muy grande; o Cioran (Del inconveniente de haber nacido), Nietzsche que expresa que el apoyo social es escaso y, de esta manera, la persona debe ser, como dijo, “fuerte en la soledad, solidario en la manada”. Son algunas de las referencias.

El suicidio está hondamente relacionado con la ausencia de sentido. En esta desahuciada situación se genera la llamada neurosis noógena o vació existencial, donde la persona experimenta la sensación de que no puede controlar su propia vida y de que nada puede hacerse para cambiar el estado de las cosas. Este trastorno genera una frustración espiritual-existencial que deriva en el suicidio.  El sufrimiento es propio del ser humano y tiene que ver irrevocablemente con el sentido de la vida que tenga una persona, pues la esencia del sufrimiento consiste en determinada desintegración del ser, incluyendo el pasado, el futuro, el sentido de la vida, los proyectos y las creencias.

¿Qué es el sufrimiento?, ¿por qué se da y para qué?

En la depresión, como estado patológico, se pierde la alegría de vivir, la capacidad de actuar y obrar acorde a una esperanza y se cae en un sombrío ánimo. Juan Pablo II decía que “los diferentes aspectos de la depresión en su complejidad: van desde la enfermedad profunda, más o menos duradera, hasta un estado pasajero, ligado a acontecimientos difíciles, que es la soledad momentánea o crónica, en base a problemas  como conflictos conyugales y familiares, problemas laborales, estados de soledad, etc., que comportan una fisura o una ruptura en las relaciones sociales, profesionales, familiares. A enfermedad es acompañada con frecuencia por una crisis existencial y espiritual, que lleva a dejar de percibir el sentido de la vida”. 

La depresión es una de los mayores males de nuestra sociedad. Contrasta el avance de los conocimientos científicos y el dominio del hombre sobre la realidad frente al aumento de la soledad, la frustración y la falta de trascendencia. Nunca como ahora la vida había presentado tanta ausencia de significado para muchos hombres y mujeres.

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