No me refiero a la reencarnación ni a la felicidad eterna en el paraíso. Hay quien dice haber experimentado la vida después de una muerte clínica… Responde a lo que se conoce con el tecnicismo de “near-death experiences” (NDEs) o experiencias cercanas a la muerte, que no es otra cosa que la manida experiencia del “túnel”.

Sobran testimonios y faltan estudios serios. Lo que parece claro hasta el momento es que se produce una disociación, una abstracción a una realidad más apacible como defensa ante una situación de extremo peligro para el paciente. En un sentido más poético, podríamos hablar de la separación entre cuerpo y alma (o mente). Se abandonan las sensaciones corporales y la mente deja el soporte del cuerpo para volar a otra dimensión.
En otras palabras, la existencia de una vida “mental” aun cuando el cerebro ya no puede procesar información.

Las personas que han tenido esta aventura multiorgásmica aseguran que ha cambiado su vida, que se sienten preparados para la verdadera muerte. Puede que se recreen en su historia, como cuando nos recreamos en un sueño…, pero desde luego es una cuestión de la que poco se sabe y resultaría revolucionario para nuestro pensamiento encontrar un poco de luz.

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