No gano para sustos. Cuando ya creía que mi contacto con entidades físicas extrañas se iba a limitar a los extraterrestres que, dicho sea de paso… gracias a Dios nunca he visto, ahora llega a mis oídos la existencia de unos terceros en discordia. Son humanos (eso creo), habitan en lugares de asombrosa naturaleza y, de probarse que están pululando por la Tierra, supondrían un desajuste para nuestra actual concepción de la Humanidad.

Esta curiosidad enfermiza me ha llevado a contactar con Franklin Domínguez. Periodista e investigador dominicano, lleva desde principios de los 90 buscando respuestas. El campo de investigación de su equipo está en Constanza, una zona volcánica quisqueyana donde se separa una falla dimensional y se cree que habitan y desaparecen seres “especiales”. Me invitó a ir a su próxima expedición, pero no tengo clara mi respuesta…, sobre todo por lo que cuentan las gentes del lugar acerca de las desapariciones que se han registrado en la zona durante años y años.

Valle Nuevo es una reserva científica declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sería uno de esos puntos llamados “de vacío” en la Tierra, donde se dice que la materia se desintegra y se reconstruye en planos temporales simultáneos (de esto mismo trata el Experimento Philadelphia o Proyecto arcoiris, que supuestamente la Armada Norteamericana puso en práctica con la ayuda de la teoría de la relatividad de Einstein).

Lugares de similares características son el Triángulo de las Bermudas, en el mar Caribe, el Valle del Silencio (México), el Valle de Nazca (Perú) y el Triángulo de Cipango o del Diablo en el mar de Asia. Me han hablado también del Monte Shasta, en California, donde se cuenta que hay vidas extrañas que se entremezclan con los moradores del lugar. Dicen que es un espacio de gran espiritualidad y que está envuelto en una atmósfera de misterio y energía indefinibles.
Sin ir más lejos, la pasada semana echaron un documental en La 2 sobre las formas de vida en distintos lugares de América donde el efecto de la colonización no fue tan penetrante. Servían de ejemplo algunos poblados de Bolivia, Colombia, Perú y, si no recuerdo mal, Chile también. Parece mentira…, pero hablaban de la existencia de seres (humanos, entiendo) de los que no poseemos mucha información, pero los antiguos y no tan antiguos de estas rutas dicen que tienen conciencia histórica de su presencia. ¿Serán como los que habitan en el Valle Encantado de República Dominicana, que han dejado mudos a los pastores durante décadas? Espero que la base de estas leyendas no esté contaminada por los efectos de la inanición… (eso puede conducir a vivencias de carácter alucinógeno).

Aún me queda mucho por indagar… Más adelante ampliaré las respuestas e inevitablemente os pondré bajo la pista de nuevos misterios que nos rodean y que, a día de hoy, tanto vosotros como yo… ignoramos.

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