Vivimos en la sociedad del espectáculo…, qué duda cabe. Recuerdo un programa de TVE que conducía Ana García Lozano, allá por el año 2000, donde se rescataban de cuando en cuando temas que congregaban a lo más variopinto de la sociedad. Si se hablaba de magia o de apariciones marianas, aquello era verlo para creérselo… Y uno se pregunta: ¿es posible que tengan estas personas la osadía de subestimar nuestra inteligencia? Es posible y frecuente.

Y otro tanto cuando los invitados hablaban de experiencias con seres extraterrestres. No obstante, ciertos o no, desde luego son casos para tener más en cuenta.
Generalmente, nos parece que ya tenemos suficiente con nuestra vida como para pensar qué hay más allá del planeta que habitamos. Pero sería muy ingenuo y egoísta, al mismo tiempo, creer que somos el centro del Universo, por el hecho de que en cierta forma tengamos capacidad de transformarlo.
Existen muchos mitos y montajes en torno a estos temas paranormales, hasta ahí no hay duda, pero debe de haber “algo” y, por cierto extraño motivo, todos los informes de Estado que hay al respecto no ven la luz del sol. Más bien son pocos los que se han desclasificado y lo han hecho tímidamente.

En estas experiencias con “seres exóticos” son sonados el caso de Denver y el testimonio de unos militares chilenos, aunque es algo que yo no puedo corroborar. Parece que mucha gente ha comenzado a plantearse que quizá no sea tan absurdo y cada vez tiene más cabida en televisión y en los canales de ciencia, sobre todo americanos.

No hace mucho, un economista que fue preso político en Cuba me contó sus motivos para confiar plenamente en la existencia de ovnis. Fue en torno al año 1976 cuando, en uno de sus momentos de esparcimiento al aire libre, dentro de la prisión, se recostó sobre un banco mirando al cielo. Serían alrededor de las 9 de la noche, aclara. De un momento a otro, su vista comienza a acostumbrarse a la oscuridad, hasta que aparecen “tres estrellitas que se movían, como si fuera un reloj, pero había otra estrellita del tamaño de la punta de un alfiler, moviéndose mucho más rápido que las otras tres, para llegar al centro del reloj. Al mismo tiempo, la diminuta estrellita estaba fuera de ese supuesto reloj, en el 10. Y en el 5, otros grupitos de destellos, 5 destellos en el 5 y el 10 moviéndose a una velocidad intermedia de las otras estrellas”. Este contable de profesión se confiesa y lo hace fuera de toda superstición caribeña: desde aquel momento, imaginó que eran líneas rectas abocadas a  reunirse en el centro del reloj al cabo de una hora. Pensó que se trataba de satélites americanos que estaban vigilando Cuba. Al ponerse el reloj terrestre en las 9 en punto, tuvo que regresar “a la barraca”.
Ahora identifica su experiencia con los documentos que recogen las decenas de reportajes sobre extraterrestres del Historic Chanel americano.

¿Crees que somos la única especie dotada de razón en todo el Universo? Quizá no estemos preparados para saberlo. Puede que haya algo con una capacidad mental mucho mayor (recuerda que no somos infalibles: sólo alcanzamos a usar el 10% de las capacidades cognitivas que tenemos).
La Tierra es un punto ínfimo en todo el espacio ultraterrestre. ¿Qué habrá en la inmensidad que nos rodea? No me posiciono férreamente, sólo lanzo la duda. Es saludable dudar.

Ahora me voy tras la pista de Jaime Maussán, un polémico investigador y periodista de las ondas mexicanas. Unos lo consideran sensacionalista y otros simplemente interesante, pero seguro que algo podrá aportar para matar esta inquietud. A ver si hay suerte…

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