Una vez explicado qué es la soledad, y al ver que en la actualidad, es un sentimiento muy común, ¿Será que el ser humano nace para estar solo? o  ¿Por qué vivimos en sociedad?

El ser humano es por naturaleza un ser social, el medio le permite crecer y desarrollarse, su inicio se manifiesta en el seno familiar (sociedad primaria) y en la medida que se suceden los distintos ciclos de vida, según Erikson, el grado de socialización aumenta.

La escuela, las actividades extraprogramáticas van desarrollando socialmente al sujeto, determinando distintos roles en los ámbitos en que se mueve , más tarde el trabajo amplían sus niveles o grados de socialización, como así también la constitución de una familia. Desde esta perspectiva el ser humano crece y se desarrolla en sociedad.

Vivimos en sociedad, porque el ser humano nace dotado de rasgos heredados de sus padres que definen sus características físicas y biológicas, además de una capacidad para reflexionar sobre sus actos, particularidad que lo hace diferente de los demás seres vivos. Sin embargo, esta condición no lo hace autosuficiente, pues no puede vivir aislado de los demás.

Esta conocida afirmación no supone necesariamente la existencia de un instinto social congénito en la especie como tal instinto; pero es indudable que el hombre, como otros animales, tiene características biológicas que le imponen la necesidad de vivir en sociedad, al principio como paciente desvalido como cuya supervivencia es imposible sin la ayuda de los agentes del grupo de que entra a formar parte; después, cuando puede valerse por sí mismo, por las ventajas de la cooperación a que inconscientemente se acostumbra. De este modo se engendran y desarrollan paulatinamente los hábitos de convivencia que han convertido al hombre en el ser social por antonomasia.

Desde su llegada al mundo, el hombre requiere de alguien que lo atienda; de las personas que lo rodean aprende a comer, hablar y saludar. A partir de estas experiencias crea sus modas, costumbres y actitudes personales.

En un proceso de acción y reacción social, el hombre manifiesta la generalidad de su conducta, ya que se trata de un ser social y no de una criatura aislada. Esto es, para satisfacer una gran variedad de necesidades, encamina su conducta para lograr la reacción de otros.

Por otra parte, quienes no conforman una familia, o no conviven con una pareja, también se relacionan socialmente con sus pariente, amigos, compañeros de estudio o trabajo, es decir,  el ser humano vive y crece en sociedad. Así, si el hombre o mujer logra su desarrollo armónico en las distintas etapas del ciclo vital alcanzando la confianza, autonomía, iniciativa e identidad propia de cada uno.

Sin embargo, el filósofo alemán Martín Heidegger, dijo, “Cada uno de nosotros nació solo, vive solo y morirá solo”. Ya que afirma en “Ser y Tiempo”, que estar solo, es la condición original de todo ser humano.  Cada uno de nosotros está solo en el mundo.  Pero nos diferenciamos unos de otros por la manera de lidiar con la soledad y con el sentimiento de libertad.

Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las personas que nos rodean.

Puede afirmarse sin exageración que el desarrollo de las características mentales que distinguen al hombre de los demás animales es un fenómeno cultural, producto de la vida social del único animal que habla.

Anuncios